jueves, 16 de noviembre de 2017

Señor de la calle





Erase tal vez, en un lugar muy cercano, "el señor de la calle", una leyenda urbana.
Solía la gente contar su historia cuando se reunía, pues les entretenía.

 Por la tarde, por la noche, y también por la mañana, dicen que vagaba fumando marihuana a cualquier hora del día.

Nadie sabe si es verdad la existencia de su vida, nadie sabe si es mentira, dicen que él no mentía. Es algo muy extraño, es algo muy curioso, es algo intrigante a la vez que misterioso, a nadie se le ocurre sea semejante engaño; la leyenda de su cuerpo, perdido hace ya un año.

El hombre de las calles hablaba seis lenguajes, portaba un amuleto de casi todas las ciudades, se juntaba con señores, se juntaba con chavales, enseñando sus lecciones para todas las edades, ¿cuál será la suya entre nacionalidades?.

Él comía siempre tarde, es algo que agradecía a la gente que en buena manera humilde se compadecía de su hambre.

Vestía ropa cara, mas la poca que tenía, si se le ensuciaba pues un sucio él sería, ya que nunca se pasaba por una lavandería, era un hombre de la calle... .

...Así que cierto día me contaban su historia, música hip-hop hizo de fondo melodía.

Dicen que no tenía donde caerse muerto, otros dicen que podía sobrevivir en el desierto y regalarte agua fría. Siempre han dicho que su mente desvaría y no sabía seguir recto.

En un barrio existe gente que lo afirma y reconocen; dicen que recogía él basura hasta entonces, y seguro que en su casa olería a mierda pura; hablaba la gente, sí, creyéndose segura.

La ley de la calle nació sin censura, la ley de la vida se muestra muy dura, por el Rey de reyes que nada se jura.

Cuentan que es cierto, que no cabe duda; dejó de ser pobre y ahora no lo encuentran. Cuentan dinero un montón, un millón o más comentan; -¡Señor de la calle, serás puto ladrón!.
--La verdad que no hay razón para juzgar así a nadie, me explicaron lo que hacía; él vendía sueño y hambre, reciclaba el cartón, el papel, metal, alambre. No solo lo que brilla es oro, y un planeta limpio vale al peso sobre todo. Y quién lo iba a imaginar, quien lo iba a decir, quien lo iba a preguntar, a cuánto cuesta reciclar y comenzar así a invertir.

“Señor de la calle”, ese será su nombre propio si de él se ha de hablar o incluso escribir, así escrito su nombre tal vez nunca ha de morir.

Cuando entras tú dentro, es justo aquel momento en el que sales de tu casa sin saber a dónde ir, pensando en esto antes de partir: “Caminando por la calle, a eso me ha de convertir”.
Ajusta el viento y siguen con el cuento, cuentan que a las doce se escucha un lamento que dice:                                                  -¡Vete a casa si no te gusta!.
--En la calle huele a tremenda chusta, siempre encuentra lo que no busca.

Al pasar el tiempo cada vez a más nos persigue el sufrimiento, mas tendrás tu recompensa si supiste laborar. El dinero se las pira y toca ir de su detrás, cuando tú estás arriba, él empieza a bajar, y así nadie sabe para quién va a trabajar, andar por la acera sin a nadie ni mirar. Señor de la Calle, cambió de lugar.

Alguno dice haberlo visto, que de él siempre se acuerda, pues le han quedado cicatrices con forma de culebra; -¡Nunca te metas con alguien que beba!; --y de esto lo cierto.

Hay quien dice: -“te pago”, todo lo que él te deba, -él era mi hermano, -mi compadre, -mi colega...      -¡tú déjalo que corra todo lo que él pueda!, que el destino ya se encarga…
-¡la calle escrita lleva una vida muy larga!, aquí tomaré partida en cada vez que yo salga y también puede que la escriba.
--Solo somos público...
-¡las manos arriba; esto es un atraco pues me falta pa` tabaco, comer necesito, en un maldito plato!...
--Todo esto forma parte de su mismo relato, escrito está en la calle, lo he dicho hace un rato, y ahora de él no sabe nadie, quizás tal vez un negro gato...



...Hombre bastardo, fruto amor de un pasado. ¿Quién recuerda lo que ha olvidado?.

Señor de la calle, tatuado cual vato, cargando un cañón que a cual sea se lo estalle, puntuales momentos son los de arrebato.

...Estaba tranquilo, y revisaron su zapato, es cuando el señor guardia se llevó un sobresalto; cocaína llevaba y sulfuro de fosfato.
-¡Señor callejero, siempre te estás drogando!, ¡mientras cobre buen dinero te estaré vigilando!. -¡Señor vigilante, serás puta cabrón!, ¡no dejas más opción..., contradecirte la razón, guardarte rencor dentro del corazón, desear que te mueras, bailar en tu panteón...!.
--Ésta es la expresión de un callejero poeta, que a la muerte, padre y madre solamente respeta, y solo reza si es llorando.
Señor de la calle, tu fortuna es contrabando!.
--Empezando diciendo que ilegal es la empresa, el sistema va en contra cual buitre a su presa. ...Explicarlo al policía hasta lograr que se convenza, hablando sin miedo y tampoco vergüenza, mente fría en calma tensa, o si es intensa la presión...
-¡Señor de la calle te estás trabando, no hay detalle en tu expresión!.
--El grito del pueblo, llamado nación: -¡Ficha rey de las ciudades, derrotaste a otro peón!.
-¿Dónde estarás Lord of the Streets?, -¡Quizás estés en la prisión!.

--Fue mala la mañana por salir de la cabaña.
 -¿A donde se irá?, -¡Estoy seguro a por ganjha!.
--Cobraba una pensión, al ser herido de una bala, que le casi traspasa por el corazón, casi acabando con su gracia..., pues resultó que no era a él a quien buscaba la ambulancia, mucho menos el matón.

Ahí fuera nomás cierne pura ilusa confusión confusa que en la mente nunca duerme.
-¿Seguirá él existiendo en un lugar de la galaxia?.
--Señor de la calle, fue señor desde la infancia, aprendiendo el mensaje venido de la ignorancia. Amando a una mujer que antes le estaba cobrando, si es ciego el amor, se estará equivocando, o quizás tal vez no. La vida es una sola y se la estaba reservando, para lograr una mujer y mantenerla en él pensando, y tornarse libre... pues la calle es un exilio que te exige el suicidio.
Pobres los pájaros!, -¡Pobres los lirios!.
-¡Que comience aquí la obra, aunque falten diez ladrillos!, ¿quién los llevaría?, ¡menudos son... pillos!.
--Señor callejero, vestido de obrero, como casco un sombrero...
...Pobres las ratas si es veneno certero, pero traían más hambre.
-¡Gracias camarero!, ¿cuánto es que le debo?. ¡Si sólo eh comido, solo arroz con huevo!.
...Si de mí fuera, ¡pobres vacas!, me comía veinticuatras con facturas inexactas... .
--Duermen los peces dentro de latas, ya no escuchan cataratas...
-¡El tiempo es oro!, ¿por qué me lo arrebatas?, ¡mejor quédate con todo!.
-¡Cualquiera viene sólo tras tesoro de piratas!, ¡¡¿para qué las quiero patas?!!.
-Señor de la calle, por mucho que saltas, tu conciencia la arrastras..., ¿en qué la vida la malgastas?.
-¡Me sabe a ruina tu bendición, aun siendo solo intención divina!.
-La gente cree en ella misma, y pintan: “Dios, Virgen Santísima”. ...llegar al cielo, altura altísima, se precisa escalerísima... , mas caerme fácil puedo, y créanme que ahí mismo quedo y nadie toma mi relevo. Bueno fuera estar hablando que serian videojuegos.
-¡Señor de la calle, es ahora y no luego!, ¡más le vale no me falle!, -¡más le vale...!. ¡Óle sus güebos!.
-Señor de la calle, sabe mucho como diablo, no es por viejo, sino malo, y buena imagen de él te dejo!.
-Aquí el más listo es un pendejo del carajo.
-¡El traje que usted trajo es un ultraje a mi trabajo!
-¡A mí ni me robe que yo soy muy pobre!
-¡Señor no me pegues, quédate con mi mercedes, y con todo lo que puedes...!.

--Tiene mala fama aquel que nadie sabe ni cómo es que se llama.
 -¡Que persona tan extraña!, -¿es que tú, de donde eres?, -¡si no eres de España... ¿por qué no te mueres?!, -¡todos son de tu calaña!, -¡hombre de la calle…!, -¡tu puta mala maña!, -¿cómo te ha ido?, -¡así mismo te vaya!... .

-¡Que rallada de sonido!, …acerca el oído que ya soy tu amigo...
Señor de la Calle”; yo sí lo he leído.
...Me gusta el agua, dormir y el trigo, es fumar mi entretenido.
...¡Hola, ¿cómo está?!.
-¡Encantadísimo de haberle conocido!.
Mas no me llame amistad pues porque soy hombre perdido,
esclavo de mi suerte y de mi soledad, soy vida y soy muerte a su voluntad,
…soldado soy sin cometido, y me siento disgustado.

--Existe en el mundo un reino destronado, y tantos siglos ya han pasado.

¿Quién tendrá contado el nuestro?. Somos solo tiempo incierto,

aprendices de maestro…, Señor de los cielos, hombre ambidiestro...

-"Señor de la calle", fue condecorado.
-Éste es un cuento que jamás se ha terminado...

sábado, 4 de noviembre de 2017

¿Dónde?





...Donde los que no molestan, molestan...
y se habla de otra manera...
que yo no entiendo las palabras,
pero sí entiendo la música.
..Donde se camina a suertes...
y sin querer se encuentra a gentes...
que yo no conozco,
pero sí conozco el idioma de su rostro.
..Donde los pasos se hacen tan largos...
y las horas se hacen tan cortas...
que yo no sé lo que me conviene,
pero sí sé lo que no me conviene.
...Donde es ese lugar...
y a la vez es un lugar cualquiera...
que yo no puedo encontrarme,
pero sí puedo perderme
¿Dónde?
(Escrito por: Willian Sewer)
 





domingo, 23 de julio de 2017

estrella fugaz

...La otra noche pasó una estrella fugaz
cuando por casualidad miré al cielo
pues no sabía a dónde más mirar
mas no pedí ningún deseo
solamente me quedé mirando
como dejándola pasar
y que se vaya así nomas
pues pasó por coincidencia
ante mi necio modo de mirar
extraviado con la vista
en el vacío espacial
observando la belleza
de la obscura inmensidad
no pedí ningún deseo
pues no hallé necesidad
como si no me hiciera falta
aunque mi suerte sea fatal
no quería nada de ella en especial
simplemente contemplaba aquella luminosidad...





lunes, 17 de julio de 2017

sin poesía

sin trabajo
sin dinero
sin ilusiones
sin esmero
sin dar un buen ejemplo
sin importarme cero
sin importarme un carajo
sin tiempo
sin opciones
sin conocer ningún atajo
sin encontrar algún letrero
sin indicaciones
un manto de lluvia en el sendero de un caminante sin suerte
sin paraguas
sin señal
sin batería
sin corriente
sin aliento
sin saliva
sin palabras
sin ninguna probabilidad de conocerte
un mar de personas rodeando a quien camina sin la gente
sin pasar desapercibidamente
sin semblante sonriente
sin alegría por la vida
sin palabras 
sin poesía



("sin poesía": willian sewer)

miércoles, 28 de junio de 2017

pájaro ciego



un pájaro ciego
silbando a contra viento
una suave melodía
que inspira silencio

el mundo es una jaula
que no deja libertad
en ningún momento
en ningún lugar

abre las alas y se va
sabe que es hora de ir más allá
comienza un nuevo día
se acabó la obscuridad

("pájaro ciego": escrito por willian sewer)

domingo, 9 de abril de 2017

Oscar Valiente Domingo



Óscar Valiente Domingo, alias Osvaldo.
El tipo caminaba por la calle sin opciones, sin descanso y sin cansancio, ya de estar acostumbrado a caminar despacio y lejos. Tenía sus zapatos viejos y solo se paraba a ratos, al sentarse para atarse los cordones, y al tumbarse hasta el siguiente día, y no sabía si volver a ver salir al sol vería. Pobre hombre en un mundo pobre él era. Mañana sabe que habrá hambre pero hoy se come todo lo que queda, y de eso la mitad, porque comparte de su pan y abrigo con su imaginaria amistad que lo acompaña por la acera: pobre perro de perrera.
Cierto día en la ciudad brillaba el sol con una triste claridad. En esa misma noche, llovía y más llovía, y no había techo que proteja a Domingo de la fría tempestad que no cesaba.
Caminaba y lo llamaba, y preguntaba, y por más que daba vueltas, de su desaparecido amigo sabía nada; Un doberman de raza que habitaba en las calles porque no tenía casa, ni padre, ni madre, ni dueño que le ladre, se había escapado de un encierro insoportable. Odiaba que lo aten por el cuello, prefería que lo maten, y que intentar a ti matarte era lo más probable que ocurriera en ese instante por su parte. Era un rebelde y no sin causa, pues la vida le dio palos que a nadie le harían gracia y se lamentan cuando pasa.
En fin... según Osvaldo, era dura la existencia del exiliado asesino canino. -¿Será tal vez naturaleza del destino hacer duro su camino y todo lo que le vino en sus días después?.
-Óscar Valiente Domingo era un hombre con un nombre por él mismo inventado, desde que le alcanza la memoria por él nadie ha preguntado. Siendo solamente un niño se truncaba su historia, pues el día que nació, murió su madre. Dios la tenga en su gloria y tenga el Diablo a su padre.
“Óscar” porque siempre quiso ser un hombre hecho de oro, “Valiente” su apellido porque sobrevivió sólo enfrentándose a todo, y “Domingo” por su madre, le amargaba la existencia ese día y de existir él se sentía culpable y esa mala suerte siempre le perseguiría.
Un domingo era aquel día en que llovía, y caminando en la Gran Vía, Osvaldo se acercó a una ramera y preguntó por su colega, entonces dijo ella: -¡te lo digo si me das una moneda, -pero como pobre él era, no se resolvió el problema y continuó vagando por esa vereda preguntando por su amigo y nadie sabe dónde queda.
Viviendo en la calle, así se olvida el frío, el hambre, el sueño... y hasta un dolor que por los suelos te desmaye si no te salva un doctor. Viviendo en la calle así se pasa el tiempo, más rápido o más lento, se pasa el sufrimiento, hasta el más profundo lamento, o simplemente se ahuyenta así al aburrimiento. Se trata de las drogas y un hombre de la calle se las toma a todas horas. En este caso, Osvaldo, estando a solas, se la pasaba bebiendo y fumando.
Aquel domingo entonces, preguntaba a la gente, pero caen todos en cuenta de que estaba algo demente y que hablaba delirando.
 -Mi amigo es un perro negro con el pecho amarillado, y lo ando yo buscando, de entre todos los demás otros perros, seguramente es el más fiero, y por eso es que lo quiero más que a mi propio cuero.
…En cierta ocasión salvó mi cuello de una situación bastante seria; caminando en la noche por un parque, me encontró una mala bestia, grande como un elefante, y era bello su pelaje cual un tigre de Siberia, con filosas garras, propias de un águila real en pleno ataque de histeria, mas grandes dientes de lagarto. En el ambiente se mascaba la tragedia, y dentro de mi pecho, el corazón casi quieto parado se me ha quedado de un infarto.
Me daba yo por muerto en aquel momento, tanto que, de rodillas caí al suelo para rezar al cielo mi último arrepentimiento con un ojo entreabierto. Mas de repente así de pronto, como si saliera de las mismas sombras del infierno, apareció sentado entre aquella bestia y yo; un perro negro de mala mirada, roja incandescente, tan intensa que destella si la miras fijamente y se te clava en el cerebro como bala disparada.
…Aunque no me lo esperaba, aquella horrenda bestia parda agachó la vista y emprendió la retirada. Yo también quise marcharme, pero el perro atrás de mi se vino, con la cara de amigo, como sin querer dejarme sólo nunca más en mi camino…
-Pero nadie respondió, pues el perro era producto de su imaginación.
Osvaldo se quedo varado, se secó la cara con la mano y se quedó un rato sentado. Después de descansado se paró firme del suelo, en su cara gesto serio tanto como el de un soldado, puso su mirada al cielo y se marchó hablando con él, se le vio muy despistado, se perdió por una calle, por la cual nunca más se le volvió a ver.